“Hombre y mujer”, Antonio López. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia

 

“La búsqueda de la belleza ya no es posible. Se busca el carácter, lo interesante, la energía. Se busca cualquier cosa menos la belleza”.

Antonio López

La búsqueda del canon perfecto tan perseguida por los griegos y romanos deja de ser una prioridad para nuestros artista español. Él pretende conceder a la obra vida propia, dotarla de carácter, de personalidad, buscando la realización de un autorretrato interior que permita a generaciones posteriores conocer su persona y sentimientos, su mundo interior. Es toda una confesión de su espíritu.

La escultura de Hombre y Mujer (1968-1994) de Antonio López resultó de un trabajo durante veintiséis años. Son dos figuras talladas en madera de abedul y otros materiales. La composición del interior de las esculturas, son el resultado de muchos fragmentos de madera, tallados y ensamblados entre sí, con tornillos y clavos, y posteriormente envuelto en tela con cola, escayola, serrín y pintada encima (García, M, 2013).

“Elijo la madera porque me permite transformar, quitar y poner hasta el momento de introducir el color, y ese detalle de colear al final como pintor, me resulta mas atractivo que llevar la obra a bronce” (Antonio López por Miranda, 2006, p. 104). Así se permite la realización de una obra que integra todas las técnicas, pudiendo así disfrutar de la escultura y pintura en una misma pieza.

Cabe además destacar las proporciones insólitas del hombre con respecto a la mujer, llegando a ser el mismo de 195 x 59 x 46 centímetros con respecto a la mujer- 169 x 42 x 38 centímetros (Museo Thyssen-Bornemisza, 2017).

Iniciada  en 1968 y repasada por última vez en 1994, Hombre y mujer es una de las obras que fomentan la leyenda según la cual Antonio López trabaja con extrema lentitud y retrasa hasta el límite el momento de dar por finalizada una obra. Con la sinceridad que le caracteriza, recuerda que empieza la escultura sin modelos y cuando quiere avanzar y los busca se da cuenta de lo difícil que es encontrar a alguien que se parezca a lo que quiere representar. Se inició así una relación peculiar entre el artista y la obra, con intervenciones intensas en diferentes pero cortos periodos y años de silencio. Un procedimiento de trabajo poco habitual.

En realidad la obra nace antes, Antonio López pinta figuras y percibe la necesidad de realizarlas en tres dimensiones, aplicando su conocida idea de que el paisaje es un tema que se ajusta bien a las características de la pintura, pero las figuras reclaman las posibilidades que brinda la escultura (Miranda, 2006, p.104).

En 1968 inicia “Hombre y Mujer” pero detiene el proceso que retoma en 1973 para enviar la obra a una exposición en Londres (Bozal, 1995, p.72). Pese a ser vendida, el artista pide que se le deje terminar, iniciando entonces la búsqueda de los modelos adecuados. Al final la obra contiene una suma de diferentes “aportaciones” (entre los modelos figura su amigo el pintor Enrique Gran), y cuenta con multitud de apuntes, de anotaciones, de bocetos para correcciones. Antonio López la da por finalizada pero “inconclusa”.

En realidad la escultura se ha convertido para él, durante los últimos años en una búsqueda de la verdad. Esta es la razón porque las últimas obras le han llevado a plantearse ese absorbente pozo del “non finito”, que no es propiamente el no acabar una obra, sino aventurarse a dejarla en lo esencial.

“La escultura es muy importante para mí. Mis pinturas y dibujos no son de ninguna manera meramente extensiones de lo que hago con óleos o lápices. Es una obra totalmente diferente que tiene una vida propia”

Antonio López

Concluyendo sería interesante subrayar que Antonio López es un artista que ha trabajado con distintos soportes, técnicas y materiales. Lo que es quizás más interesante es su capacidad de emocionar, ya sea a través de un rostro, una mirada, de un objeto o de la fruta; eso es lo más valioso y apreciado de su obra. En ella es tan importante la personalidad del artista como su trabajo, donde queda clara la inevitable influencia  que ha tenido su vida, su pueblo natal, el ruidoso Madrid, su familia y sus amigos: las huellas de todos están presentes en cada milímetro del lienzo, relieve, dibujo o escultura.

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Bibliografía:

  • Miranda, S. (2006). Antonio López; Grandes genios del Arte Contemporáneo español del Siglo XX. Barcelona: Ciro Ediciones.
  • Calvo, F. (2011). Antonio López, Pintura y Escultura. Madrid: TF editores.
  • Bozal, V. (1995). Arte del Siglo XX en España. Madrid: Ediciones Espasa.
  • García, M. (2013). Hombre y mujer. Consultado el 21 de abril de 2017 en http://www.hombreencamino.com/arte/hombre-y-mujer/.
  • Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. (2017). Hombre y mujer. Consultado el 21 de abril de 2017 en http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/hombre-mujer.
  • Museo Thyssen-Bornemisza. (2017). Hombre y Mujer. Consultado el 21 de abril de 2017 en http://www2.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2011/antoniolopez.

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